Clapton.
Sería tan fácil lanzarme a abordar cronológicamente el recuento de errores, tragedias y palmarés (sobre)vividos por este inglés en ese cuerpo escuálido y esa carita de “yo no fui”. Pero ni soy Wikipedia ni quiero fijarme en lo que ya se han fijado otros. Vamos por los detalles, dentro de lo debatible de su vida, como en la vida de todos, son muchas veces los detalles los que cuentan quién realmente es uno.
Me enfocaré en lo vivido por Clapton en el concierto por Bangladesh.
Comenzaban los 70s, Bangladesh era aún parte de Paquistán y además del momento de insurrección, la naturaleza había azotado a esa parte del mundo de manera casi cruel. George Harrison conocía esas realidades durante su paso por la India. Fue en la India también que conoció a quien iba a ser su socio en la organización de este concierto que marcó un hito en la historia de los conciertos benéficos, Ravi Shankar (posteriormente este tigre ganaría dos premios Grammy gracias a su participación en este concierto).
Se realizó en Nueva York, albergando a lo mejorcito de la música rockera de ese entonces: además de Harrison, fue el otro Beatle, Ringo Starr, Dylan, Billy Preston, Leon Russell entre otros íconos de la música de aquella década. Claro, también fue Clapton quien venía de un retiro “voluntario” de más de dos años, mientras se adormecía en las pampas de la heroína, entre bares y huariques londinenses.
Hay que decir que todos estos mounstros del rock setentero tomaron el concierto a conciencia, se juntaron días antes para practicar y ver los tiempos y presentaciones que, muchas de ellas, iban a ser compartidas ofreciendo versiones únicas a canciones ya clásicas. Clapton llegó al último ensayo en un vuelo desde Londres que luego él llamo “un suplicio debido a mis circunstancias en ese entonces”, estaba en tal estado que simplemente no pudo ensayar.
Este es el primer detalle a notar. Más de dos años retirado de la música, entregado en carne y alma a las drogas, destruido. Pero por el afecto a sus colegas y esa causa social, una de las primeras iniciativas sociales que unían la música y lo social, Clapton se la jugó. Que quede claro que no había dinero de por medio, ni un centavo. Hecho un desastre vino desde el otro lado del mar para poner el pecho y ser parte de la historia. Harrison lo cubrió en la conferencia de prensa, disfrazando su ausencia en los ensayos con una ficticia agenda llena de compromisos por Europa (gracias a Dios aún no había internet), dejándole el terreno libre para que desmienta los rumores sobre su adicción y fracaso al día siguiente, en el concierto. Sólo Clapton sabía si se podía parar en ese escenario o si esa misma noche mandaba todo a la mierda desde una inyección.
Y no sólo estuvo en el stage, sino que quiso tomar la ruta más complicada. Hay una parte nuestra, íntima, enemiga, que no nos deja levantarnos o pasar la página “así nomás”, como si nada hubiera pasado. Esa parte cómplice de los malos tiempos, cuando somos nuestra versión peor, pasa la factura si queremos blanquearla y evocar a nuestro talento o nuestra versión mejor. Es ahí donde nace el auto-sabotaje.
Uno se sabotea casi de manera inconsciente, trata de hacer las cosas de una manera más complicada de lo necesario, volviéndose un equilibrista, acercando el olor al fracaso por la simple razón de conocerlo, de haber sido amigos tanto tiempo. Es así que Clapton, como lo podrán ver en el video que acompaña esta nota, sale con una guitarra semi-acústica cuando necesitaba -y lo sabía- una de cuerpo sólido ¡Como la Les Paul que tenía a un metro suyo! (se ve en el video). Pero no, teniendo la posibilidad, no lo hizo. Había que joder sin que se note que se estaba jodiendo. No bastaba con estar luchando con su propia decadencia física y mental, el reto tenía que ser mayor para poder ser celebrado ¿Celebrado por quién? Nadie va a responder, ni el mismo Clapton. Su participación ha sido criticada por muchos hasta hoy, pero nadie dirá que el hombre cumplió y que sacó las canciones adelante en medio de ese fuego interno y su pésima elección de arma para salir a combate. Fue casi un milagro. Y mientras todos se esforzaban en cubrir sus tropiezos en los acordes, él se esforzaba por luchar contra él mismo. Hay una entrevista donde reconoce que lo de la guitarra fue en su contra -y adrede-, pero no sabe explicarlo, sólo atina a culpar a las drogas por esa errónea elección. No se lo culpa, es que no tiene que explicarlo. Preguntémosle a Maradona, algún día, si no le pasaba igual cuando gambeteaba ingleses. No se trata de meter goles, se trata de meter los goles al borde del precipicio, al punto de ser imposibles para los demás. Son actitudes que te hacen sentir un poco más dios, actitudes que sólo genios en su rubro pueden hacer efectivas, los demás arañamos intentos abrazados, con temor, a la planificación y la disciplina.
Pero volvamos a Eric en el concierto por Bangladesh.
Si bien lo de la guitarra equivocada nos muestra la intensidad de su lucha interna, el poco manejo que tenía sobre sus decisiones y lo inmerso que estaba en la droga, lo que viene nos dará a conocer su fortaleza, su materia prima y esos huevos que lo han empujado a cruzar ese y otros infiernos, incluso visitas de la muerte, y estar hoy aún vigente.
El concierto seguía, tocó con Harrison un par más de canciones para luego pasar a un segundo plano cediéndole su posición a Leon Russell. Tal vez por ello no se notó cuando Clapton se desvaneció en pleno escenario. Se fue de bruces mientras Russell improvisaba un solo en el otro lado del escenario para distraer a los 40,000 espectadores. El incidente consta en algunas websites y revistas, pero fue extraído del documental del concierto y no se han editado videos del momento cuando sucedió. A Clapton lo llevaron tras bambalinas donde el cuerpo médico del concierto se agenció para revivirlo. El doctor dejó parte testificando lo delicada de la condición de un Clapton al borde de la misma muerte. Descansó unos momentos tras ser revivido, tomó un poco de agua y contra todo pronóstico volvió al escenario. Si algún día ven el especial completo del concierto por Bangladesh notarán que en una segunda etapa, la etapa que se dio de noche, Clapton está con otra ropa, ya que la anterior fue desechada durante el momento que se le brindó los primeros auxilios.
Es este el momento que marca quién es Eric Clapton en esa etapa de su vida. Así como te puedes dejar caer hacia el precipicio, es aún más desesperante entregarte a una intensa cuesta e imprimirle toda la velocidad que tengas, hasta derrumbarte. Esa era la mecánica de Clapton, intensidad insufrible, siempre más, el speed de las drogas empujando un cuerpo que ya no podía consigo mismo. Colapsó. Pero volvió por más. Sin pensarlo, o por lo menos no mucho. Él sabía que ya había cumplido, que lo entenderían sus amigos, que la prensa y el mundo entero tenía clara su debacle. No había por qué seguir, el cuerpo ya se había rendidoo, la mente estaba derrotada hacía tiempo. Pero él no, algo en él no. Regresó al escenario por las razones menos pensadas. Lejos de buscar la reinvindicación o atacar al “qué dirán”, volvió porque quería terminar el show de pie, habían confiado en él y quería terminar el concierto tocando. Y fue así, el concierto terminó con todos en el escenario tocando “My Sweet Lord” y luego “Bangla Desh” para cerrar la etapa nocturna de este memorable show.
Harrison no emitió comentario alguno sobre el incidente del desmayo, es más, cuando le preguntaron sobre la actuación de Clapton, dijo que fue brillante, sin más ni más.
NOTA: Sé más de Clapton, no sólo de sus momentos de resiliencia; sé de sus obsesiones, maldades, traiciones, vicios y calamidades amorosas. No es el momento, hoy quiero disfrutar de esa guitarra errónea, saludar ese heroísmo rockero sin reivindicaciones ni en la búsqueda de gloria efímera. Esa manera de ser, esas ganas de volver al escenario casi sin chances de seguir vivo, volver al fuego solo por volver, quemar las naves una y otra vez sin ser vencido. De eso quería escribir hoy, me hacía falta.
video de una de las canciones de Harrison y Clapton en el concierto por Bangladesh (Clapton a la derecha).
http://www.youtube.com/watch?v=W3qx4RQotho
