despiértate mañana y mírate al espejo, busca en tu mirada hacia dentro como si fuera una mina a tajo abierto. Vas a encontrar a ese indio, esa historia que no te han contado y recorre tu sangre. Dentro tuyo hay un poquito de alguien que un

día vivió en los andes, conoció una libertad que para ti sería cárcel, habló un idioma que no entiendes y adoró dioses que para ti hoy son turismo. Dale tu mano a ese indio, conócete, despiértalo, y desde sus ojos mira a tu entorno. Hará sentido amar más la tierra, hará sentido el compartir, hará sentido emprender nuevas luchas, nuevos caminos. No te tengas miedo, esa parte también es tuya, te está esperando. No te olvides.